Hace poco, los medios nos recordaban que han pasado tres años desde el principio de la pandemia. Tres años que se han llevado muchas vidas y han dejado secuelas profundas en muchos ámbitos de nuestra sociedad.
Durante este tiempo, se paralizó el mundo. Nos vimos obligados a quedarnos en casa, a limitar los contactos, las relaciones sociales, y los viajes. Fue un tiempo de aislamiento y para muchos de soledad.