Todas nuestras relaciones actúan como espejos. Amores, familiares, amigos, compañeros de trabajo, todos ellos son entrenadores y maestros que nos muestran parte de nosotros mismos, que nos agradan o que nos disgustan.
Todas nuestras relaciones actúan como espejos. Amores, familiares, amigos, compañeros de trabajo, todos ellos son entrenadores y maestros que nos muestran parte de nosotros mismos, que nos agradan o que nos disgustan.