Hoy vamos a hablar de un tema inquietante y fascinante a la vez: la posibilidad de que nuestros cerebros puedan ser «hackeados». No, no me refiero a un ataque informático típico, de esos que introducen un virus en tu computadora. Estamos hablando de algo mucho más personal: la manipulación directa de nuestros pensamientos y comportamientos, utilizando las tecnologías que ya forman parte de nuestra vida diaria, como los teléfonos móviles y las aplicaciones que usamos. A lo largo de la historia, los avances tecnológicos siempre han venido acompañados de grandes promesas, pero también de enormes riesgos. Hace apenas unas décadas,