Los efectos de la I Guerra Mundial y la debilidad del Gobierno de Roma en el marco internacional, alentó al surgimiento de un amplio movimiento ultra nacionalista que encontró su expresión más radicalizada en un pequeño partido dirigido por un hombre que más tarde sería conocido como el “Duce”, el fundador del fascismo Benito Mussolini. Acentuada por la lucha en las calles de pueblos y ciudades contra otros movimientos como socialistas, comunistas y anarquistas llevada a cabo por las camisas negras.