Nicola D'Onofrio fue un modelo de vida, un clérigo profeso de la orden de los Camilianos. El 16 de junio de 2000 se abrió su proceso de beatificación y, en el año 2005, fue declarado Siervo de Dios. Su testimonio es consuelo para los cristianos jóvenes, para todos aquellos que prestan servicios de caridad y para quienes sufren en el cuerpo o en el alma.