España sufre de forma lacerante una primavera atípica, en la que las lluvias brillan por su ausencia y los anticiclones se las apañan para enviar olas de calor a destiempo. El calor, el agua insuficiente y el nivel de los embalses en caída libre conforman una ecuación perfecta para un fenómeno que avanza sin remedio y que se llama desertificación. En este sentido, las nuevas tecnologías juegan un papel reseñable a la hora de luchar contra ella. Sobre todo ello reflexiona Chema García Langa en esta entrevista con Patricio García-Fayos, director del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, entidad formada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Valencia y la Generalitat Valenciana.