En ocasiones, se asocia los videojuegos con la sobreestimulación, las adicciones o el sedentarismo. Pero, aunque a veces su uso indiscriminado puede derivar en esos extremos, por lo general tienen un componente positivo relacionado con la capacidad de concentración, la creatividad o la tolerancia al fracaso. Y para conocer más acerca de lo que suponen los videojuegos desde el punto de vista de la neurociencia, Chema García Langa conversa con Raquel Marín, neurocientífica y catedrática de Fisiología en la Universidad de La Laguna, autora de los libros Alimenta el sueño para un cerebro sano o Pon en forma tu cerebro.