
Sign up to save your podcasts
Or


El Faro
Te mata la nostalgia, un asesino sonriendo.
Una chispa del ojo, luego el dolor.
La cadena perpetua de una ausencia para siempre.
Perdido en fantasías de un pasado ya cerrado,
anclado aún en un corazón de tristeza,
latiendo como la señal lumínica de un faro.
Anhelo de guiar al amor de mi vida.
Poseído por ganas de volver a las sillas,
donde una vez nos sentamos con vista al mar.
El aire colmado de nuestra charla cariñosa,
los dos compartiendo un sueño improbable.
El lugar sigue ahí, pero las sillas se han ido,
arrastradas por mis lágrimas en un temporal.
Lágrimas que brotan al cerrarme los ojos,
un recuerdo doloroso que ahora me tortura.
Hoy, tan lejano, hay una semilla de un sueño
enterrado al nacer, pero nunca murió.
A tal recuerdo le falta un reloj que corre,
y la nostalgia prefiere a los que nunca olvidan.
—Richard Carr
Lágrimas de Fuego
Me habla la lluvia recién venida,
gotitas tocando la ventana.
Una voz silenciosa me suplica;
un mensaje que no cesa.
Llevándome lejos, aún más adentro
me despierta aquella memoria,
un incendio arde y siento su calor.
Una noche sin fin se evapora en un instante.
Tal vez no desaparecen… noches así;
más bien se entierran en el alma,
una alma convertida en cuna de emociones.
Una receta que me devora y me deja menos,
mirando por esta ventana
mientras las gotas de mis lágrimas
extinguen el fuego del pasado.
—Richard Carr
Inicios
Una mirada hacia atrás y me tienta lo que veo;
un placer que me envuelve y me alimenta.
Me sostiene, pero no me levanta.
Siento el frío adelante.
El gris y los vientos me imploran arrancar
pero con una voz áspera y ajena.
¿Es un ciclo que repetimos?
¿Volvemos al principio?
¿O será un destino donde descubrimos
que nos toca empezar
todo de nuevo?
Con inicio años atrás o tal vez
hace apenas un momento,
vamos volando, girando de este lado a otro
de la cumbre de una montaña
asomándose de las nubes,
o a los pies de un árbol
enclavado dentro de la grandeza de un bosque.
Buscan rumbo esos ojos sin parpadear,
dando vueltas o flotando.
Anhelando, un esfuerzo resulta ser inútil,
aunque nos da la ilusión de que estamos a cargo.
Nos abrimos paso hacia la neblina oscura que se nos enfrenta,
hasta que nos reciba la serenidad de los brazos afectuosos
de otro comienzo
Ya…a nuestra espalda.
--Richard Carr
Una Noche de Magia
Del horizonte se desenrolla la frazada del crepúsculo. De mi alma florece la esperanza.
Bailan las chispas como un anhelo que arde y desde la orilla tira luz de calma tu rostro quieto.
Canta el silencio sobre la vastedad donde de tu mirada las perlas oscuras y exquisitas doblan hacia mí.
Se convierte una llovizna libertadora en una lluvia calurosa y fuerte. De la magia de dos emergen los enlaces de uno.
Se asoma la lucita sonriente y tranquila. Se seca la piel bajo una madrugada nueva, recién nacida de una noche de magia.
Richard Carr
Los Sentidos
La vida se vive, se experimenta, y se siente, pero todo depende de una perspectiva.
Me encanta el tacto del agua fría en mi piel, pero eso depende del calor del verano.
Me encanta el sudor que corre de mi frente, pero solo si se debe a lo que logro al gimnasio.
La vida se vive, se experimenta, y se siente, pero todo depende de una perspectiva.
A veces me inspira y me ilusiona un concierto, pero prefiero el silencio acompañado por una novela.
La suavidad de la piel puede excitar, mientras cada picazón anhela lo áspero.
Lo que agrada al ojo puede ser lo bello, pero para tranquilizarse
hay que cerrarse los ojos
A veces lo mejor es alejarse de todo.
¿Se entiende qué se dice? Depende de qué se oye.
La vida sí se vive, pero todo depende
de tu forma de mirarla, de escucharla, y de percibirla.
La vida se vive, se experimenta, y se siente.
Aislarnos no sirve al sentirnos solos, pero muchas veces la soledad nos conviene mejor.
Richard Carr
Sueño
Odio la noche. Todas las noches. El miedo crece. Crece al llegar el atardecer, crece a medida que se consumen las horas y se me escurren los minutos del día.
No pienso en nada. No creo en nada. Sé que tengo que dejarlo todo para escapar, pero vaciarme de todo solo me va llenando de más. Así me obsesiono. Analizo. Busco problemas y descarto soluciones.
El terror me envuelve en la noche. Me esfuerzo por no mirar a los ojos del guardián del tiempo, el que tiene la vista gorda… Se fija en lo mundano, es duro de oído y anda en vueltas para toda la eternidad, aunque la eternidad llegue más pronto de lo esperado.
Observo los muros cerrándose sobre mí… ¿Es una fantasía? ¡Un sueño! ¿Estoy durmiendo ya?
Estoy sudando y me da frío. Este monstruo surge de la oscuridad de mi propia sangre, de una mente que nunca se calma. Debo relajarme. Respiro profundamente, pero la obsesión lo alimenta. No puedo parar las preguntas. Reviso el día, intento contar las respiraciones, pero noto que mi corazón va latiendo cada vez más fuerte. Y apenas encuentro el coraje y la fuerza, los tiro al cajón de trastos. Será el primer lugar que los busquen los ladrones que aparecen por la noche mientras mi mente enferma se dispersa en busca de un escondite, y mi alma desesperada chilla con voz sorda.
¿Estoy volando, cayendo, ahogando? Ando por un pasillo, pero no sé dónde estoy ni adónde voy...ni si estoy yendo. ¿Quiénes son? ¿Te conozco?
Me quedo jadeando por el aire. Escucho el ladrido de un perro de fondo, el canto de los pájaros... Mi ropa empapada.
La madrugada llega justo a tiempo, pienso. Me despierto, creo, al ver que no estoy muerto. Agotado, aliviado… al menos hasta que me levante de la cama para empezar el día, lo que es cada vez más corto.
Odio el día.
Richard Carr
Un Día Nuevo
Desde el rocío de una madrugada, hasta la frescura de un día de primavera, desde la caída de las primeras hojas de otoño hasta los primeros copos de nieve, emergen las primeras chispitas de un mundo lleno de esperanza y un destino aún por saber. Ahí se revela…el presente, un día cualquiera.
Qué borroso aparece el presente a los ojos vírgenes del pasado mientras el corazón anhela las semillas ya brotando la fruta de un futuro aún por ser…siempre en busca de algo más.
¿Qué harías si pudieras despegar de acá, viajar hacia lo lejos, alejarte del presente, del dolor y de la angustia?
¿Qué harías si pudieras volar en el tiempo a fin de cambiar tu camino? Un camino que se disuelve y se derrumba tan pronto como se imagine?
¿Qué cambiarías si alterar giros, salidas y pasajeros te dejara una vez más en medio de la nada?
La tierra y la luna siguen su baile sin tener en cuenta nuestros deseos de marchar atrás al reloj.
La madre del rocío es el frío, además de los colores del otoño, y las nevadas que nos regala el invierno. Y la brisa que acaricia el rostro se absorbe hasta el corazón de la soledad, llevando un mensaje de esperanza que apenas se alcanza a ver por la neblina de un día nuevo.
Richard Carr
Los opuestos
Me fascinan los opuestos.
Sobre todo cuando estoy atrapado entre una multitud.
Me siento tan solo al estar rodeado por tantos...
Tantos que buscan huir del ruido de un silencio fuerte e insoportable
pero justo cuando lo logro, cuando llego a mi destino, ese destino se me zafa, me deja solo una vez más, pero es una soledad que yo antojo.
Y me cautivan los antojos porque al satisfacer uno nos acerca a la obsesión... Angustia... Pavor... tan irresistible que vuelvo una y otra vez más.
No porque me guste, todo lo contrario. Lo odio y cuánto más me da asco, más me despierta el interés, porque el sufrimiento nos acerca al alivio para los afortunados; y así continúa para los desafortunados… El ciclo, el dolor y el placer, la soledad en búsqueda de una salida que nunca fue nada más que una entrada a una concurrencia de corazones solitarios, perdidos, deambulando bajo la luna en la playa... una noche fría, imaginándose el calor de un verano pasado, pero incapaz de darse cuenta de adónde van y qué hora es.
El Bosque Olvidado
Alcancé a ver un bosque a la distancia
Me acerqué con cuidado y vi que no lo era.
¿Un bosque? ¡Para nada! Abundancia de vida
de plantas y agua.... sol y brisa, insectos, aire
y aún más. ¡Te juro!
Alcancé a ver en el bosque un árbol,
¿pero simplemente un árbol? No lo era. ¿Ya ves?
El árbol, te digo, era toda una vida.
Me encontré con una vida, un árbol anciano.
Y nos miramos
¡Qué raro!
¿Un árbol me mira?
¡Por supuesto que mira! Está viejo, no muerto.
Me miraba a mí y yo lo miraba a él.
Nos miramos, aunque él no se movía para nada.
Me atreví a mirar más profundamente que nunca.
Un árbol entre miles, un bosque olvidado.
Me contó una historia. Este árbol. ¡Te juro!
Una historia rica, larga y profunda.
Una historia de sus raíces, de su corteza
y hojas.
Las pérdidas, los cambios, las temporadas ásperas.
Y aprendí en el bosque porque escuché
la historia de un árbol anciano, no muerto
le dio vida mi mirada, mi interés, ¡te juro!
Lo animó. Nutrió a ese árbol viejo.
Como la lluvia y el sol, todos tenemos un rol
Encontraremos la vida
si tomamos el tiempo.
Para darle atención a los que más la necesitan
Por favor mis amigos, entren sin demora
al bosque olvidado. Nos esperan los árboles.
Te juro que los árboles están viejos, no muertos.
From the publisher's feed