“El gran problema de nuestra sociedad actual radica en su constante insatisfacción, inconformismo y desmesurada ambición; Cuando como hijos de Dios permitimos que el mundo moldeé nuestra forma de pensamiento, es que le damos un sobrevalor a lo que en realidad es efímero, y en nuestro afán de querer más, le permitimos al diablo, venir y robar nuestra paz y gozo, matar nuestra fe y destruir nuestra esperanza”