Existe un amor constitutivo que todos los seres humanos incluso los ateos,agnósticos e indiferentes tienen, en razón de su filiación divina y otro amor santificante merito de la gracia
Los apegos a nuestros juicios, a nuestras ideas, a nuestro carácter a nuestro modo de ver las cosas, limitan nuestra libertad y desplazan a los demás de nuestra vida.
Existe, a mi parecer una regla para comunicarse bien con los enfermes terminales: Responder con afecto y respeto, claridad y dignidad al contacto físico y al acompañamiento humano, como nos gustaría que otras personas lo hicieran con nosotros.
El ser humano es algo cualitativamente distinto, una especie de fenómeno único en el universo. Un ente que rebasa los límites del conocimiento científico