A mediados del siglo XX, en la creciente sombra de la Guerra Fría, un relato empezó a
circular con creciente insistencia entre los círculos de aficionados a lo oculto, la ciencia
ficción y las teorías conspirativas: la Armada de los Estados Unidos habría llevado a
cabo, en octubre de 1943, un experimento secreto en el astillero naval de Filadelfia que
logró hacer invisible —e incluso teletransportar— al destructor de escolta USS Eldridge
(DE-173). Según la narrativa más difundida, la nave habría desaparecido de su amarre
en el puerto de Filadelfia para reaparecer instantáneamente en la bahía de Norfolk,
Virginia, a más de 350 kilómetros de distancia. Al regresar, muchos de sus tripulantes
habrían sufrido terribles consecuencias: algunos enloquecidos, otros fusionados con la
estructura metálica del barco, e incluso casos de desaparición total.