Hay una frase que suena a despertar: “lo que no estás cambiando, lo estás eligiendo.” Suena afilada, suena a verdad. Pero es media verdad, y las medias verdades son las que más daño hacen, porque traen lo justo de razón para que uno se las crea enteras.
Porque no. Nadie elige la herida con la que creció. Nadie elige el trauma, ni la ansiedad que come por dentro, ni el miedo que le heredaron antes de tener palabras para nombrarlo.
Pero hay algo que sí se elige. Todas las mañanas. Y no es lo que cambiamos: es la mirada que le negamos a lo que ya sabemos.
En este episodio hablamos de la costumbre que se disfraza de amor, de la gente que lleva años sabiendo lo que tiene que hacer y no se mueve, y de esos dolores que a estas alturas ya no se cargan: se cuidan. Como quien cuida una mascota.
No hay conclusión bonita. No te la vamos a inventar. Solo una pregunta para llevarte.
Entra en las sombras de tu mente.