Rafa Jódar no es flor de un día. El tenista madrileño, que a principios de 2025 ocupaba el puesto 800 del ranking, ya sabe lo que es meterse en semifinales de un Masters 1000, tras tumbar a Arthur Fils en los cuartos de Montreal (7-6, 6-3). Más allá del qué, destaca el cómo. La contundencia, la serenidad y la cabeza fría de un chico de apenas 19 años, que, en apenas unos meses, ha asaltado el top 10 del tenis mundial. A base de juego, a base de talento. Y con su padre, sólo su padre, como apoyo en la grada.