Una historia real, inspiradora que nos revela la importancia de ese latido vital, el cual, al igual, que el latido de nuestro corazón físico, debe existir en nuestro ser interior impulsándonos a persistir en el propósito para el cual se nos ha brindado la vida. Esa esperanza que nos ilumina en medio de la oscuridad y nos permite escuchar la voz de Dios que nos susurra al oído en medio de la angustia, diciéndonos: ¡Dile a tu corazón que lata de nuevo!