Hoy en esta ruta para conocer la plegaria poética a lo largo de la historia nos encontramos con dos grandes autores del renacimiento hispano: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Santa Teresa conocida también como Santa Teresa de Ávila, la ciudad de España donde nació, fue la mujer que convirtió la oración en un diálogo de amor. Su vida estuvo marcada por una profunda conversión interior, en su Libro de la Vida narra que un día, al contemplar la imagen de Cristo herido en la cruz, sintió que su alma se resquebrajaba de dolor y que Dios le hablaba sin palabras a su corazón. Y San Juan de la Cruz el cantor del alma que busca a su Amado. Este ardiente poeta nació en Fontiveros en 1542, hijo de una familia muy humilde, un padre sin herencia, como castigo por haberse enamorado de la mamá de Juan, Catalina Álvarez, una mujer verdaderamente pobre, pero una trabajadora incansable. Así pues, creció en un hogar con más riqueza espiritual que material, lo cual inclinó su alma a la oración y la misericordia. Siendo muy joven ingresó a una orden religiosa en Medina del Campo donde fue ordenado sacerdote.