Por: Lidice Valenzuela
El litio, llamado con razón el nuevo oro blanco, fue declarado como de utilidad pública y reservó para el Estado mexicano su exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento, cortando de raíz la posibilidad de que intereses foráneos despojen al país de un metal altamente apreciado en el planeta.
En América Latina son cuatro las naciones que disponen del litio, pero en cantidades inferiores a las mexicanas. Ellos son Bolivia, Chile y Argentina.
Se estima que el mayor yacimiento se encuentra en el estado de Sonora, en el noroeste del país, con 243 millones 800 000 tm del mineral del futuro.