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¿Te ha pasado alguna vez sentir que el mundo ha cambiado las reglas y a ti nadie te ha pasado las instrucciones actualizadas?
Esa sensación de estar fuera de lugar, de no encajar en lo que se espera de ti.
A los 40, la crisis no es solo una forma de hablar. Es el momento en que la conciencia de nuestra propia mortalidad se vuelve real. Ya no tenemos “toda la vida por delante” como antes.
Como dice Zygmunt Bauman, vivimos en una “Identidad Líquida”. Todo lo que antes era sólido (el trabajo para siempre, el matrimonio indisoluble) se vuelve ahora fluido e incierto.
Si no aprendemos a navegar, nos ahogamos intentando agarrarnos a troncos que ya están podridos.
Analizando la serie Machos Alfa, vemos cuatro situaciones tipicas para este momento de nuestras vidas. En este caso lo enfocaremos en la parte masculina, pero ambos generos pueden aprender de ello.
Pedro y el vacio identitario
Como Pedro (el directivo despedido), muchos no tienen un trabajo; son su trabajo. Si ese entorno desaparece, su “yo” se desmorona porque no tiene una base interna sólida. ¿Quién eres cuando dejas de ser “el que provee” o “el que manda”?
Santi y el regreso al “mercado”
Como Santi (el divorciado), intentamos volver al “mercado” de las relaciones con códigos que ya no existen. El problema no es tu edad, sino un sistema de creencias desactualizado sobre cómo conectar hoy en dia.
Luis y la domesticación del deseo
Como Luis (el matrimonio estable pero frío), a veces la seguridad de la familia termina asfixiando la libertad del individuo. Nos fusionamos tanto con el otro que acabamos desapareciendo en la relación.
Raúl y la disonancia de la fidelidad
Como Raúl (el que quiere compromiso pero no renuncia a las aventuras), sostenemos valores contradictorios. Queremos la seguridad del vínculo, pero nos aterra perder lo excitante.
¿Cómo empezamos a reconstruir los pedazos?
Como siempre, no traigo recetas mágicas, pero sí tres herramientas para que empieces a diseñar un plan a tu medida.
* Diversifica tus “inversiones” vitales: No pongas toda tu energía en la misma cesta (trabajo, pareja). Define tus capacidades más allá de tu rol actual. Si pierdes una columna, que las otras te mantengan en pie.
* Busca el “para que” del “para qué”: Si quieres algo (casarte, ser libre, cambiar de vida), pregúntate “para qué” varias veces hasta llegar al valor real. No cedas en lo más importante solo por no estar solo.
* Quita la presión del centro: En las relaciones, a veces lo más íntimo no es el sexo, sino redescubrir el contacto sin expectativas. Dormir abrazados o mirarse a los ojos 10 minutos puede ser más revolucionario que cualquier “técnica” que os saque de la rutina.
Ser un “Alfa” es una posición agotadora que requiere vigilancia constante. Por mucho que oigas en redes sociales, es una etiqueta pesada e inutil.
Ser humano, en cambio, requiere honestidad. Aceptar que a los 40 puedes no tener ni idea de qué hacer con tu vida está bien. Es, de hecho, el primer paso para empezar a caminar de nuevo.
Me gustaría conocerte mejor
Este proyecto nace para acompañar a personas que, como tú y como yo, estamos intentando entender qué significa esto de ser humanos.
Si te apetece que hablemos más de cerca o quieres contarme en qué punto te encuentras,
[rellena este breve formulario]
También me ayuda mucho a saber qué contenidos pueden servirte de verdad.
Nos leemos pronto,
Edgar
By Edgar Ochandorena¿Te ha pasado alguna vez sentir que el mundo ha cambiado las reglas y a ti nadie te ha pasado las instrucciones actualizadas?
Esa sensación de estar fuera de lugar, de no encajar en lo que se espera de ti.
A los 40, la crisis no es solo una forma de hablar. Es el momento en que la conciencia de nuestra propia mortalidad se vuelve real. Ya no tenemos “toda la vida por delante” como antes.
Como dice Zygmunt Bauman, vivimos en una “Identidad Líquida”. Todo lo que antes era sólido (el trabajo para siempre, el matrimonio indisoluble) se vuelve ahora fluido e incierto.
Si no aprendemos a navegar, nos ahogamos intentando agarrarnos a troncos que ya están podridos.
Analizando la serie Machos Alfa, vemos cuatro situaciones tipicas para este momento de nuestras vidas. En este caso lo enfocaremos en la parte masculina, pero ambos generos pueden aprender de ello.
Pedro y el vacio identitario
Como Pedro (el directivo despedido), muchos no tienen un trabajo; son su trabajo. Si ese entorno desaparece, su “yo” se desmorona porque no tiene una base interna sólida. ¿Quién eres cuando dejas de ser “el que provee” o “el que manda”?
Santi y el regreso al “mercado”
Como Santi (el divorciado), intentamos volver al “mercado” de las relaciones con códigos que ya no existen. El problema no es tu edad, sino un sistema de creencias desactualizado sobre cómo conectar hoy en dia.
Luis y la domesticación del deseo
Como Luis (el matrimonio estable pero frío), a veces la seguridad de la familia termina asfixiando la libertad del individuo. Nos fusionamos tanto con el otro que acabamos desapareciendo en la relación.
Raúl y la disonancia de la fidelidad
Como Raúl (el que quiere compromiso pero no renuncia a las aventuras), sostenemos valores contradictorios. Queremos la seguridad del vínculo, pero nos aterra perder lo excitante.
¿Cómo empezamos a reconstruir los pedazos?
Como siempre, no traigo recetas mágicas, pero sí tres herramientas para que empieces a diseñar un plan a tu medida.
* Diversifica tus “inversiones” vitales: No pongas toda tu energía en la misma cesta (trabajo, pareja). Define tus capacidades más allá de tu rol actual. Si pierdes una columna, que las otras te mantengan en pie.
* Busca el “para que” del “para qué”: Si quieres algo (casarte, ser libre, cambiar de vida), pregúntate “para qué” varias veces hasta llegar al valor real. No cedas en lo más importante solo por no estar solo.
* Quita la presión del centro: En las relaciones, a veces lo más íntimo no es el sexo, sino redescubrir el contacto sin expectativas. Dormir abrazados o mirarse a los ojos 10 minutos puede ser más revolucionario que cualquier “técnica” que os saque de la rutina.
Ser un “Alfa” es una posición agotadora que requiere vigilancia constante. Por mucho que oigas en redes sociales, es una etiqueta pesada e inutil.
Ser humano, en cambio, requiere honestidad. Aceptar que a los 40 puedes no tener ni idea de qué hacer con tu vida está bien. Es, de hecho, el primer paso para empezar a caminar de nuevo.
Me gustaría conocerte mejor
Este proyecto nace para acompañar a personas que, como tú y como yo, estamos intentando entender qué significa esto de ser humanos.
Si te apetece que hablemos más de cerca o quieres contarme en qué punto te encuentras,
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También me ayuda mucho a saber qué contenidos pueden servirte de verdad.
Nos leemos pronto,
Edgar