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El miedo es un arma muypoderosa. Es la más antigua que se conoce. Con el miedo puedes dominar,controlar, dirigir, aborregar. Porque el miedo paraliza, bloquea, nubla elentendimiento y hasta el raciocinio. Y el miedo a morir es el más básico parael ser humano.
Los medios de comunicación masivos,ávidos de noticias de impacto, han encontrado en el brote un filón. Horas yhoras en radios y televisiones para hablar de la amenaza, del riesgo, del miedoal virus, de la gestión de la crisis sanitaria. Algunos hasta aderezan lainformación con música de apocalipsis porque, nada mejor que el miedo paracaptar a la audiencia, a esos espectadores u oyentes que forman parte de lamanada, la inmensa mayoría.
He sido periodista en ejercicioy me siento aun periodista, aunque no esté en las trincheras de la información.Y soy muy crítico con los medios especialmente los audiovisuales. Me horrorizaver cómo se hace espectáculo de la información. Me revuelve el estómagoconstatar cómo se apela al miedo para asustar y así mantener al espectador enganchado.Es terrible.
Hemos soportado una semana dealuvión informativo. El hantavirus ha monopolizado la información abriendo programasy siendo el centro del debate en esos programas de tertulias tan frecuentes. Endichos espacios, por cierto, lo que abundan son los todólogos, es decir,maestros liendres que de todo saben y de nada entienden. Hoy te hablan de cómoresolver una crisis sanitaria y mañana de porqué el escarabajo pelotero hacepelotitas de estiercol.
By Ángel G. MorónEl miedo es un arma muypoderosa. Es la más antigua que se conoce. Con el miedo puedes dominar,controlar, dirigir, aborregar. Porque el miedo paraliza, bloquea, nubla elentendimiento y hasta el raciocinio. Y el miedo a morir es el más básico parael ser humano.
Los medios de comunicación masivos,ávidos de noticias de impacto, han encontrado en el brote un filón. Horas yhoras en radios y televisiones para hablar de la amenaza, del riesgo, del miedoal virus, de la gestión de la crisis sanitaria. Algunos hasta aderezan lainformación con música de apocalipsis porque, nada mejor que el miedo paracaptar a la audiencia, a esos espectadores u oyentes que forman parte de lamanada, la inmensa mayoría.
He sido periodista en ejercicioy me siento aun periodista, aunque no esté en las trincheras de la información.Y soy muy crítico con los medios especialmente los audiovisuales. Me horrorizaver cómo se hace espectáculo de la información. Me revuelve el estómagoconstatar cómo se apela al miedo para asustar y así mantener al espectador enganchado.Es terrible.
Hemos soportado una semana dealuvión informativo. El hantavirus ha monopolizado la información abriendo programasy siendo el centro del debate en esos programas de tertulias tan frecuentes. Endichos espacios, por cierto, lo que abundan son los todólogos, es decir,maestros liendres que de todo saben y de nada entienden. Hoy te hablan de cómoresolver una crisis sanitaria y mañana de porqué el escarabajo pelotero hacepelotitas de estiercol.