Es un niño ingenuo y juguetón. La sociedad no ha conseguido domarlo. Mozart fue uno de ellos. Hace que lo difícil parezca fácil. Para él todo parece un juego. posee el encanto inofensivo de los bebés y los dotes subversivos del pícaro. Posee una inconsciencia magnética. Es imposible enfadarse con él porque no tiene malicia.