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Comenzamos con uztaila, o julio. Este mes recibe su nombre del término "kosetza", que significa cosecha. Es un mes muy ligado a la agricultura y la recolección de productos. En algunas regiones de Bizkaia, también se le llama garagarrile, que hace referencia al mes de la cebada.
Agosto, o abustu en euskera, tiene su origen en el emperador Augusto, pero también es conocido como agorrilla. Este nombre hace alusión a la sequía que caracteriza el clima de este mes. Agosto es típicamente un mes caluroso, seco y árido, lo que justifica el uso de este término.
En septiembre, llamado iraila, encontramos una palabra que proviene de iratzea (helecho) y hila. Aunque existen otras formas de llamar a este mes, iraila se refiere claramente al tiempo de los helechos. Además, es curioso notar que, en algunos casos, el mes de septiembre es llamado “primer octubre”, ya que tiene relación con la percepción de los cambios de estación.
En urria, o octubre, encontramos dos formas de nombrar este mes: urri-bigarrena y simplemente urri. El término "urri" se asocia con la escasez de cosechas, ya que los agricultores recogen menos productos en este mes. Este mes está vinculado a la disminución de recursos, especialmente en la agricultura.
Azaroa, o noviembre, es el mes de la siembra. Su nombre proviene de hazi aroa, que hace referencia al tiempo de la siembra. En algunas zonas, se le conoce también como semendi (o zemendi), lo que está relacionado con la palabra “simiente” del latín, que resalta la importancia agrícola de este mes.
Finalmente, llegamos a abendua, el mes de diciembre. Este nombre tiene su origen en adventus Christi, o el adviento de Cristo, que marca la llegada de Jesús en la tradición cristiana. En euskera, con el paso del tiempo, se simplificó a abendua, lo que indica el significado de "llegada".
La riqueza de los nombres de los meses en euskera refleja una profunda conexión con la naturaleza, el clima y las actividades agrícolas de las comunidades vascas. Conocer estos términos no solo nos permite aprender sobre la lengua, sino también sobre la cultura y las tradiciones que han modelado la forma en que se percibe el tiempo.
By Andrea Arroyo eta Manu AgirreComenzamos con uztaila, o julio. Este mes recibe su nombre del término "kosetza", que significa cosecha. Es un mes muy ligado a la agricultura y la recolección de productos. En algunas regiones de Bizkaia, también se le llama garagarrile, que hace referencia al mes de la cebada.
Agosto, o abustu en euskera, tiene su origen en el emperador Augusto, pero también es conocido como agorrilla. Este nombre hace alusión a la sequía que caracteriza el clima de este mes. Agosto es típicamente un mes caluroso, seco y árido, lo que justifica el uso de este término.
En septiembre, llamado iraila, encontramos una palabra que proviene de iratzea (helecho) y hila. Aunque existen otras formas de llamar a este mes, iraila se refiere claramente al tiempo de los helechos. Además, es curioso notar que, en algunos casos, el mes de septiembre es llamado “primer octubre”, ya que tiene relación con la percepción de los cambios de estación.
En urria, o octubre, encontramos dos formas de nombrar este mes: urri-bigarrena y simplemente urri. El término "urri" se asocia con la escasez de cosechas, ya que los agricultores recogen menos productos en este mes. Este mes está vinculado a la disminución de recursos, especialmente en la agricultura.
Azaroa, o noviembre, es el mes de la siembra. Su nombre proviene de hazi aroa, que hace referencia al tiempo de la siembra. En algunas zonas, se le conoce también como semendi (o zemendi), lo que está relacionado con la palabra “simiente” del latín, que resalta la importancia agrícola de este mes.
Finalmente, llegamos a abendua, el mes de diciembre. Este nombre tiene su origen en adventus Christi, o el adviento de Cristo, que marca la llegada de Jesús en la tradición cristiana. En euskera, con el paso del tiempo, se simplificó a abendua, lo que indica el significado de "llegada".
La riqueza de los nombres de los meses en euskera refleja una profunda conexión con la naturaleza, el clima y las actividades agrícolas de las comunidades vascas. Conocer estos términos no solo nos permite aprender sobre la lengua, sino también sobre la cultura y las tradiciones que han modelado la forma en que se percibe el tiempo.