
Sign up to save your podcasts
Or


Al hablar de profesiones en euskera, resulta muy habitual fijarse en las terminaciones de las palabras. La lengua vasca recurre a diversos sufijos para designar a quienes realizan una actividad, ejercen un oficio o simplemente son aficionados a algo. Sin embargo, surge a menudo la duda de por qué unas profesiones concluyen en -ari mientras que otras lo hacen en -le o -gile. En el espacio Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia se han repasado las claves principales para entender esta estructura lingüística.
El sufijo -gile se añade a aquellas palabras que designan a la persona que hace, crea o produce algo. Está vinculado directamente con la idea de elaboración y con el verbo egin (hacer). De este modo, nos encontramos con vocablos como langile para referirse a la persona trabajadora, sendagile para quien cura u ofrece salud (médico/a) y egile para señalar al autor o creador de una obra.
Siguiendo las indicaciones de Euskaltzaindia, el sufijo -ari se emplea principalmente para caracterizar a las personas que se dedican habitual o profesionalmente a una actividad determinada. Es una de las terminaciones más comunes y se aprecia claramente en palabras como dendari para el comerciante o tendero, pilotari para quien juega a la pelota o bertsolari para quien canta versos. Del mismo modo, ámbitos académicos o profesionales de especialización recurren a esta fórmula, como ocurre con zientzialari (científico/a) o ekonomialari (economista).
Tanto -zaile como -le sirven para señalar al agente que ejecuta una acción determinada, pero la elección de uno u otro depende de la terminación de la base verbal. El sufijo -le se utiliza cuando la base del verbo termina en 'r' o en consonante silbante, así como cuando el participio acaba en 'i'. Este es el motivo por el cual de idatzi surge idazle (escritor/a) y de irakurri se obtiene irakurle (lector/a). Para el resto de los casos se aplica la terminación -zaile, dando lugar a palabras como saltzaile (vendedor/a) a partir de saldu, o ikertzaile (investigador/a) a partir de ikertu.
Un aspecto de gran interés lingüístico es cómo la modificación del sufijo puede transformar por completo el significado de una palabra raíz. Un ejemplo claro lo ofrece el verbo zuzendu, que puede entenderse como corregir o como dirigir. Si se le añade el sufijo -zaile se obtiene 'zuzentzaile' (corrector/a), mientras que si se le aplica -ari surge 'zuzendari' (director/a). Así, un cambio en la terminación redefine el rol profesional dentro de una misma familia léxica.
Es fundamental no confundir el sufijo profesional -zaile con la terminación -zale. Mientras que -zaile señala a quien ejerce una profesión o acción, -zale indica afición o gusto por algo. Así pues, un futbolari es la persona que practica el fútbol de forma activa, mientras que un futbolzale es simplemente un aficionado al deporte. Salvo contadas excepciones consolidadas en el uso cotidiano, como es el caso de arrantzale (pescador/a), el sufijo -zale se reserva para expresar la inclinación o simpatía hacia una actividad y no el oficio en sí.
El programa EgunOn Bizkaia de Radio Popular ha dedicado una nueva entrega de su sección Piztu Euskara a repasar cómo se llaman los oficios y profesiones en euskera. En una amena charla entre Manu y Andrea, se han analizado desde las profesiones más cotidianas hasta sus particularidades gramaticales y curiosidades etimológicas.
Para referirse a la profesión o trabajo, el euskera cuenta con dos términos muy expresivos:
Lanbidea: Compuesto por lan (trabajo) y bidea (camino), que significa literalmente "el camino al trabajo".
Ogibidea: Formado por ogi (pan) y bidea (camino), cuya traducción literal es "el camino del pan" o la vía para ganarse el sustento.
A la hora de entablar conversación y preguntar a alguien sobre su ocupación, la fórmula habitual es: «Zertan egiten duzu lan?» ("¿En qué trabajas?" o "¿A qué te dedicas?"). Para responder, se utiliza la profesión seguida del verbo izan (ser); por ejemplo: «Ni irakaslea naiz» (Soy profesor/a) o «Ni kazetaria naiz» (Soy periodista). Un aspecto fundamental del euskera es que no distingue entre género masculino y femenino en los nombres de las profesiones. La misma palabra sirve para ambos sexos: por ejemplo, saltzailea es tanto vendedor como vendedora, e ile-apaintzailea equivale a peluquero o peluquera.
Durante la sección se repasaron diversas profesiones clasificadas por ámbitos cotidianos:
Comercios y día a día: Saltzailea (vendedor/a), okina (panadero/a, del establecimiento okindegia), arakina (carnicero/a, de arategia) y zerbitzaria (camarero/a, del verbo zerbitzatu).
Mar y campo: Arrantzalea (pescador/a, de arrantza, pesca) y nekazaria (agricultor/a, de nekazaritza, agricultura).
Oficios manuales y mantenimiento: Iturgina (fontanero/a, de iturria, fuente), elektrikaria (electricista), arotza (carpintero/a) e igeltzeroa (albañil).
Cuidado personal: Ile-apaintzailea (peluquero/a, del establecimiento ile-apaindegia), un término que une ile (pelo) y apaindu (arreglar o adornar), significando literalmente "quien arregla el pelo".
Oficina y administración: Administraria (administrativo/a), idazkaria (secretario/a, de idatzi, escribir), zuzendaria (director/a) y kudeatzailea (gestor/a o gerente, de kudeatu, gestionar).
Mundo digital, cultura y salud: Programatzailea (programador/a), diseinatzailea (diseñador/a) y aktorea (palabra única para actor y actriz). En el ámbito sanitario destacan medikua o sendagilea (médico/a, de sendatu, curar), erizaina (enfermero/a) y erizain laguntzailea (auxiliar de enfermería).
En el espacio se recuerda también un error muy común en el uso hablado: para decir "cocinar", el verbo correcto es sukaldatu no existe en euskera normativo; debe usarse sukaldan egin, sukaldaritza egin o sukaldatu (popularmente), siendo la forma culta janaria prestatu o sukaldatzen aritu. Además, se aclaró que la cocina es sukaldea y el cocinero/a sukaldaria.
Para afrontar la vuelta a la rutina con energía y soltura lingüística, la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia repasa el vocabulario esencial y las expresiones más utilizadas. El regreso a la normalidad exige manejar ciertos términos básicos. La palabra errutina nos devuelve al egunerokoa o ámbito cotidiano. Para hablar del retorno al colegio o al trabajo empleamos los verbos itzuli o bueltatu, como en eskolara itzuli o lanera bueltatu. Dejamos atrás las oporrak en pleno mes de iraila y volvemos a regirnos por el ordutegi habitual. Para madrugar vuelve a sonar el iratzargailua, utilizándose la expresión iratzargailuak jo du para indicar que el despertador ha sonado.
En una nueva entrega de Piztu Euskara dentro del programa EgunOn Bizkaia, repasamos varios recursos lingüísticos clave para mejorar nuestro nivel de euskera, ganar expresividad y evitar traducciones literales del castellano. En esta ocasión, el foco ha estado en los gradativos de intensidad absoluta, las repeticiones empáticas y los variados usos de la palabra 'hutsa'.
Para graduar los adjetivos o adverbios existen diversas fórmulas según el matiz exacto que se busque transmitir. Por un lado, nahiko es la forma más similar al "bastante" en castellano y se coloca delante de la palabra a la que acompaña, como en nahiko ardo ona (un vino bastante bueno) o simplemente nahiko ona si se omite el sustantivo. Además, cuando se busca indicar que algo ya es "suficiente", se emplea la fórmula nahikoa da. Por otro lado, la palabra samar se sitúa detrás del término al que modifica, dando lugar a formas como txiki samarra o garesti samarra para expresar "un poco" o "bastante" según el contexto. En cuanto a la intensidad, mientras que gaur ondo samar bazkaldu dugu implica que se ha comido relativamente bien, gaur nahiko ondo bazkaldu dugu expresa un mayor grado de satisfacción.
A medida que se avanza en la escala de intensidad aparecen otros términos muy habituales en la conversación cotidiana. El matiz de dezente (o sano) equivale a "realmente" o "bastante" con un punto extra de énfasis, como en dezente polita o sano polita. Además, esta palabra se utiliza para expresar cantidad, siendo muy común escuchar frases como diru dezente (bastante dinero) o arazo dezente (bastantes problemas). Por su parte, aunque oso es la forma más conocida para intensificar, intercalar oso entre el sustantivo y el adjetivo es un error gramatical derivado de la traducción literal del castellano. La estructura correcta exige colocarlo siempre al principio de la combinación: lo correcto es decir oso etxe polita y nunca etxe oso polita.
Cuando se requiere expresar que algo ha sido superlativo, magnífico o tremendo, entran en juego los adjetivos de máxima intensidad. Palabras de gran impacto como izugarri, ikaragarri o itzel sirven para calificar situaciones o cosas desbordantes, como en izugarri polita o ikaragarri handia. Cabe destacar que cuando estas expresiones van seguidas de un sustantivo, deben llevar la terminación -zko, dando lugar a estructuras como izugarrizko kolpea o itzelezko beroa
El euskera y el castellano no siempre miran el mundo desde el mismo ángulo, y las posposiciones de lugar son el ejemplo perfecto. Mientras que en castellano se utilizan las preposiciones (que van delante de la palabra), en euskera lo hacemos justo al revés, colocándolas detrás. Así, no decimos "encima de la mesa", sino "mesa encima". Para dominar este juego de la declinación, el equipo de 'Piztu Euskara' nos deja los consejos definitivos para hablar con total propiedad.
Para decir que algo está encima utilizaremos gainean, y para decir que está debajo, azpian. Sin embargo, la clave está en cómo declinamos el sustantivo que los acompaña:
Si nos referimos a seres animados, utilizamos la declinación NOREN (umearen gainean).
Si son seres inanimados (objetos), en singular se puede omitir el caso NOREN. Por lo tanto, tanto 'mahaiaren gainean' como 'mahai gainean' son formas correctas. Es una opción totalmente libre.
¡Cuidado con los números y los demostrativos! En esos casos el sustantivo sí se declina obligatoriamente: “Liburua mahai horren gainean dago” o “Bi aulkiren gainean dago”.
Las formas más comunes son aurrean (delante) y atzean (detrás). No obstante, para enriquecer nuestro vocabulario, el programa nos propone dos alternativas muy interesantes: aitzinean para decir delante, y gibelean para detrás.
Para expresar que algo está al lado, el euskera es un idioma riquísimo y nos ofrece varias opciones válidas: ondoan, alboan edo aldamenean. En todos estos casos se aplica la misma regla: usamos el caso NOREN excepto con los seres inanimados en singular (leiho ondoan).
Por su parte, para decir "entre" utilizaremos artean. Aquí hay que prestar mucha atención a si la forma es determinada o indeterminada: no es lo mismo 'lagunen artean' (entre los amigos) que 'lagun artean' (entre amigos).
Además, se suele cometer un error muy típico al incluirnos a todos. Decir "guztiok artean egingo dugu" es incorrecto. La forma correcta es 'guztion artean', ya que debemos utilizar el caso NOREN.
Para el espacio interior contamos con barruan o barnean, que siguen las reglas anteriores. Para el exterior, se usan kanpoan o at.
La curiosidad aquí es que 'kanpoan' suele construirse con la declinación NONDIK (desde dónde) cuando indicamos un movimiento o procedencia de dentro hacia fuera: 'etxe barruan' (dentro de casa), baina 'etxetik kanpo' (fuera de casa).
Por último, existen expresiones fijas muy comunes con la declinación ZEREZ (origen/motivo) que conviene apuntar en la agenda:
Epez kanpo: Fuera de plazo.
Lekuz kanpo: Fuera de lugar.
Jokoz kanpo: Fuera de juego.
La sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia ha repasado de forma detallada algunos de los errores gramaticales más comunes que se cometen al hablar en euskera. El análisis de estas estructuras cobra especial relevancia de cara a los próximos meses, ya que el Gobierno Vasco activará el Bono Euskera, una iniciativa destinada a que la ciudadanía no tenga excusas para aprender o perfeccionar el idioma. En esta ocasión, los locutores han desgranado las diferencias entre expresiones que en castellano equivalen a "otro", "otra vez" o "el otro día", conceptos aparentemente sencillos pero que suelen generar bastantes dolores de cabeza debido a que no funcionan igual que en castellano.
En euskera, la diferencia entre lo que ya conocemos y lo indeterminado es vital. Andrea ha explicado gráficamente la diferencia entre decir "goazen beste tabernara" o "goazen beste taberna batera". "Cuando decimos 'goazen beste tabernara' (vamos a la otra taberna), nos referimos a un lugar concreto y conocido. Por ejemplo, si solo hay dos opciones y ya hemos estado en una, vamos a la otra. En cambio, si decimos 'goazen beste taberna batera' (vamos a otra taberna), estamos abiertos a ir a cualquiera de los 50 bares del pueblo, a uno cualquiera que no está predeterminado", ha aclarado. Esta misma regla se traslada al plural. Si el destino u objeto es indeterminado, se debe añadir batzuk: "beste etxeak" hace referencia a "las otras casas" (unas concretas), mientras que "beste etxe batzuk" significa "otras casas" (en general).
Para ilustrar este error tan frecuente, el programa ha recurrido al ejemplo de los chistes. Si un amigo cuenta un chiste y queremos que lo repita, la fórmula correcta es "kontatu berriro, mesedez" (cuéntalo de nuevo). Sin embargo, si el chiste ha sido malo y lo que queremos es que cambie de historieta, se debe decir "kontatu beste bat" (cuenta otro). En definitiva, 'berriro' hace referencia al tiempo y a la repetición de una misma acción, mientras que 'beste bat' introduce un elemento completamente nuevo en la conversación.
Traducir literalmente del castellano es uno de los vicios más arraigados entre los euskaldunberris (nuevos hablantes). "En euskera es un error grave decir 'beste egunean' para referirse a 'el otro día'", han advertido de forma tajante en el estudio. La estructura correcta y natural en la lengua vasca debe ser siempre "lehengo egunean" o "aurreko egunean". Para cerrar la sección, han recordado una fórmula muy útil y elegante para las redacciones y textos escritos: "besteak beste" (que significa entre otros o entre otras cosas), ideal para introducir ejemplos.
Una semana más, la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia nos invita a seguir aprendiendo y profundizando en el idioma de una manera amena y cercana. Tras dejar atrás los capítulos dedicados a las matemáticas y los números, la sección se adentran en un tema de máxima utilidad y que utilizamos en nuestro día a día: la familia y todos los términos relacionados con ella. Aunque a priori pueda parecer una temática sencilla, el euskera guarda pequeñas complicaciones, especialidades y curiosidades que conviene conocer para no cometer los típicos errores de traducción directa del castellano.
Los dos términos fundamentales que todos conocemos, incluso estando interiorizados en la cultura vasca diaria, son aita (padre) y ama (madre). Sin embargo, la primera peculiaridad respecto al castellano surge cuando queremos hablar del conjunto en plural. Mientras que en castellano recurrimos al masculino y decimos "padres", en euskera no se dice aitak, sino que se utiliza una palabra propia que engloba a ambos: gurasoak.
Esta misma fórmula de englobar términos ocurre cuando nos referimos a los hijos. Al no existir una palabra única para decir "hijos" en general (que incluya a ambos sexos), la solución en euskera es juntar ambos términos mediante la fórmula seme-alabak (seme significa hijo y alaba, hija). Lo mismo sucede con los abuelos; en lugar de usar el masculino en plural, se unen con un guion: aitona-amonak. El curioso origen de los abuelos: Si desglosamos la palabra aitona (abuelo), vemos que está formada por aita (padre) y ona (bueno), es decir, "buen padre". Un origen muy bonito que se repite exactamente igual con amona (abuela), que proviene de ama (madre) y ona (buena): "buena madre".
Si hay un punto que suele generar un auténtico "cacao" mental a las personas que están aprendiendo euskera, es el de los hermanos. Para usar el término correcto, la clave fundamental es fijarse siempre en quién está hablando, es decir, si quien se expresa es un chico o una chica:
Si habla un chico: Su hermano varón será su anaia (donde la 'a' final forma parte de la palabra) y su hermana mujer será su arreba.
Si habla un chica: Su hermana mujer será su ahizpa, mientras que su hermano varón será su neba.
Por lo tanto, antes de hablar de hermanos en euskera, es imprescindible tener en cuenta el género del hablante para no equivocarse.
Avanzando en el árbol genealógico, encontramos diferencias claras para los tíos, donde se utiliza osaba (tío) e izeba o izeko (tía), siendo ambas opciones válidas.
En el caso de los primos, el euskera nos regala otro dato curioso. El primo varón es lehengusu y la prima es lehengusina. Ambos términos contienen la palabra lehen (primero), lo que viene a significar que los primos son considerados los "primeros parientes" fuera del núcleo familiar más cercano.
Por otra parte, un error muy común es confundir los términos para sobrinos y nietos al recurrir a la palabra genérica isoba. Para especificar correctamente en euskera batua, se debe diferenciar:
Sobrino/a: Se dice iloba.
Nieto/a: Se dice biloba, uniendo de forma simbólica el número dos (bi) para indicar que se trata de un segundo nivel en la línea descendente (una "segunda generación" de sobrinos).
La familia política también tiene sus particularidades. Los términos para el yerno y la nuera son suhia (con hache intercalada) y erraina, respectivamente. Para los suegros nos encontramos con palabras compuestas bastante largas: aitaginarreba (suegro) y amaginarreba (suegra), formadas por la unión de aita/ama y la palabra arreba.
Respecto a los cuñados, el euskera adaptó los términos del latín cognatus (pariente). Para decir cuñado se utiliza koinatu y para cuñada, koinata. Como recordaron en la sección, dado que la letra 'ñ' no se utiliza de forma nativa en el euskera escrito, este sonido se representa mediante la combinación de la 'i' y la 'n' (koinatu/koinata).
Para finalizar el repaso, Andrea explica cómo referirse a los padrinos de un bautizo. Madrina se dice amabitxi y padrino, aitabitxi (donde bitxi aporta un significado similar a "curioso" o "característico"). Por su parte, el ahijado o ahijada recibe el nombre de besoetakoa (literalmente, "el/la de los brazos"). Si lo que buscamos es la palabra general para definir "familia", el término idóneo en euskera es sendia. Si en cambio queremos referirnos a los parientes o familiares en un sentido más amplio, podemos utilizar voces como senide, ahaide o senitarteko.
La manera de expresar en euskera que dos o más personas han realizado una acción difiere notablemente del castellano. Para decir, por ejemplo, "mi padre y yo", no se puede realizar una traducción literal. En su lugar, se utilizan fórmulas como "Aita eta biok" (Mi padre y nosotros dos). Según explica Andrea Arroyo, es fundamental introducir el número exacto de personas en la ecuación: si son dos se utiliza biok, si son tres se emplea hirurok ("Anne, Iker eta hirurok joango gara" / Anne, Iker y nosotros tres iremos), y si son cuatro, laurok.
Además, en el programa se ha recordado que estas estructuras se pueden declinar, mostrando ejemplos como "Aita eta bion artean egin dugu" (Lo hemos hecho entre mi padre y yo) o "Mikel eta bioi oparitu digute" (Nos lo han regala a Mikel y a mí).
Para verter al euskera el concepto "cada uno", disponemos de un sufijo muy útil: -na. Este elemento se añade al numeral correspondiente para indicar dicho reparto. Si compramos un libro entre varios pero de manera individual, la estructura estándar sería "liburu bat erosi dugu", pero si queremos especificar que ha sido uno para cada uno, la forma correcta es "liburu bana erosi dugu". En el caso de que sean dos ejemplares por cabeza, diremos "bina liburu erosi ditugu".
No obstante, hay que prestar especial atención a las cifras altas. Con números superiores a mil no se pueden utilizar formas como "milana" o "milioina"; la norma cambia y exige decir "milia bana" (mil cada uno) o "iruna milia" (tres mil cada uno), ya que el sufijo no se aplica directamente a las palabras milia (mil) o milioi (millón). Las expresiones habituales en el ámbito escolar banaka-banaka (uno a uno) o binaka (de dos en dos / por parejas) pertenecen a esta misma familia.
Cuando en castellano recurrimos a la frase "a medias", el euskera ofrece dos alternativas diferenciadas según el contexto que a menudo se confunden:
Erdibana: Se utiliza al compartir algo equitativamente (por ejemplo, comer una pizza erdibana, es decir, la mitad para cada uno). En este caso, se escribe separado.
Erdizka: Se emplea cuando algo se deja inacabado, a medio hacer o a medias.
A la hora de realizar aproximaciones o estimaciones numéricas, el euskera nos brinda tres vías principales:
El numeral seguido de 'bat': "Hogei bat etorriko dira" (Vendrán unos veinte) o "hamabost bat izango dira" (Serán unos quince). Esta estructura cuenta también con una versión declinada (hogeiren bat).
Gutxi gora-behera: Se coloca siempre después del número y se escribe unido. Por ejemplo: "Zazpi izango gara gutxi gora-behera" (Seremos unos siete, más o menos).
Inguru: Equivale a "alrededor de". Por ejemplo: "Ehun inguru etorriko dira" (Vendrán unas cien personas) o "bost euro inguru" (alrededor de cinco euros).
Para finalizar, se ha abordado un error muy común al comunicar los resultados de partidos de fútbol o baloncesto. Mientras que en castellano se dice de forma directa "hemos ganado 3-0", en euskera es imprescindible intercalar la conjunción 'eta' (y) entre ambas cifras: "hiru eta huts irabazi dugu". Prescindir de ella y decir "hiru huts" se considera un calco incorrecto del castellano.
En caso de producirse un empate, se recupera el sufijo de distribución -na visto anteriormente: "Bana geratu gara" (Hemos quedado uno a uno) o "bosna geratu gara" (Hemos quedado cinco a cinco).
Las matemáticas están presentes en nuestro día a día, desde que hacemos la compra hasta cuando calculamos un descuento. Sin embargo, cuando nos toca hablar de números y operaciones en euskera, a veces surgen dudas. En la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia, Andrea Arroyo nos guía de forma sencilla para aprender a sumar, restar, multiplicar, dividir y expresar fracciones o porcentajes de manera totalmente correcta.
Empecemos por lo más sencillo, las ecuaciones facilitas. A menudo se confunde el signo con la operación en sí. Para decir "más" utilizamos la palabra gehi, pero el verbo sumar es batu o gehitu, mientras que la suma como sustantivo se dice batuketa. Por lo tanto, si queremos decir "2 + 2", la fórmula correcta es "bi gehi bi".
En el caso de la resta, el funcionamiento es similar. Para el signo "menos" se usa ken, pero el verbo restar es kendu. Si nos referimos a la operación en sí, una resta es una kenketa. De este modo, "3 - 2" se pronuncia "hiru ken bi".
Al pasar a las operaciones un poco más complejas, la estructura se mantiene clara:
Multiplicación: El término "por" se dice bider. El verbo multiplicar es biderkatu y el sustantivo multiplicación es biderketa. Un ejemplo claro sería "2 x 2", que se dice "bi bider bi".
División: Para decir "entre" usamos la palabra zati. El verbo dividir se traduce como zatitu y la división es una zatiketa.
Además, cuando queremos hablar del signo "igual", la palabra correcta es berdin. Si nos referimos al resultado de la operación, utilizamos emaitza, y para referirnos a la operación en sí misma, el término es eragiketa. Por ejemplo: "hiru gehi lau berdin zazpi" (3 + 4 = 7). "En este caso, cuando hablamos de resultados sería 'emaitza' y cuando hablamos de la operación en sí, la 'eragiketa'".
Las fracciones se utilizan constantemente, sobre todo al hablar de porciones o de la hora. En euskera, el símbolo es el mismo, pero la pronunciación tiene sus particularidades y sigue la declinación del caso Noren (genitivo):
La mitad se dice erdi.
Un tercio se expresa como heren (con H, derivado de hiru).
Un cuarto se dice laurden (derivado de lau, muy común al hablar de las horas).
Tres cuartos se traduce como hiru laurden.
Si queremos ir más allá y decir, por ejemplo, "cinco séptimos", aplicaríamos la declinación correspondientemente: "bost zazpiren".
Los porcentajes suelen generar confusión por el orden de las palabras. Lo primero que debemos saber es que "por ciento" se dice ehuneko.
A diferencia del castellano, en euskera el término ehuneko se coloca delante del número. Además, el número se expresa en caso indeterminado (mugagabea) junto con el sufijo -ko.
Por ejemplo, si queremos decir "La gasolina ha subido un 5%", la estructura correcta sería: "Gasolina ehuneko bost igo da". No se añade el artículo "a" al final del número.
Otro ejemplo muy práctico: "Me han hecho un descuento del 10%" se traduce como "Ehuneko hamarreko deskontua egin didate".
Sin embargo, que el número sea indeterminado no significa que no pueda llevar declinación según el contexto de la frase. Si actúa como sujeto (Nork), se adapta. Por ejemplo: "Ehuneko hirurogeik ez du erretzen" (El 60% no fuma) o "Ehuneko hirurogeik gainditu du" (Ha aprobado el 60%).
Para terminar con los conceptos matemáticos cotidianos, Andrea nos aclara cómo hablar de las medias. Para decir "de media" o "en promedio" se utiliza la expresión batez beste. Por ejemplo: "Batez beste emaitzak onak izan dira" (De media los resultados han sido buenos).
Si esta expresión acompaña directamente a un sustantivo, se le añade el sufijo -ko. Un ejemplo claro sería: "Batez besteko adina 20 urtekoa da" (La edad media es de 20 años).
Con estos conceptos claros, hablar de números, cuentas y estadísticas en euskera resulta mucho más sencillo. ¡Ya no hay excusa para equivocarse con las cifras!
From the publisher's feed