El lunes la primera dama Beatriz Gutierrez fue duramente criticada por las benditas redes sociales después de que fuera captada viajando rumbo a Cancún en asientos de primera clase. Hace menos de una semana el secretario de relaciones exteriores Marcelo Ebrard intentó esconder de las cámaras, sin mucho éxito, su ostentoso Rolex de catorce mil dólares. Y apenas el sábado, la secretaria de la función pública, Irma Eréndira Sandoval fue arropada por todo el gabinete (salvo sus dignas excepciones), después de que Carlos Loret revelara que posee, junto con su esposo el académico John Ackerman, una colección de seis propiedades millonarias (cuatro casas y un terreno en la ciudad de México y una casa de descanso en Tepoztlán, Morelos).