Cuando termina el viaje de un Papa, lo más fácil es contar ciudades, discursos, kilómetros recorridos o minutos de aplausos. Pero lo importante es lo que queda después. León XIV se marcha de España tras visitar Madrid, Cataluña y Canarias, dejando una agenda con perfil institucional, encuentros multitudinarios y un fuerte acento social. En el Congreso fue recibido con una ovación histórica; ante los jóvenes habló de salud mental, soledad y mundo digital; y en sus encuentros pastorales volvió a poner el foco en la dignidad humana, la unidad, la reconciliación y la acogida. ¿Qué mensajes deja este viaje? ¿Qué Iglesia dibuja León XIV? ¿Y qué deberes quedan ahora para los jóvenes, los obispos y el conjunto de la sociedad?