Auxiliar de enfermería en pediatría, sonriente y silenciosa, era una más. El aseo, la comida, cambiar las sábanas y pañales, era su fuerte. Lo hacía con todos sus pacientes destinados en su área. Ó, al menos, esa era la teoría. Hasta qué fue acusada por atacar a 13 bebés y matar a 4 de ellos.