En plena II Guerra Mundial, un español tuvo la idea de crear una biblioteca clandestina en el campo de concentración de Mauthausen. Los presos, sumidos en la noche y la niebla, pudieron así, gracias a los libros y a la imaginación, evadirse por unos instantes del horror. Su nombre: Joan Tarragó. Nos cuenta su emocionante historia su hijo Llibert. En junio de 2019, como homenaje a Joan Tarragó, se inauguró en El Vilosell (Lérida), su pueblo natal, la biblioteca 'La clandestina'.