Es curioso cómo hemos convertido la excelencia en una religión. El mejor café, el mejor colchón, la mejor pareja, el mejor destino de vacaciones. Como si la vida fuera un examen y cada decisión equivocada fuera una mancha en nuestro expediente.
Hay personas que viven así. Persiguiendo lo perfecto como quien persigue su propia sombra: cuanto más corres, más te cansas, y nunca la alcanzas.
Con la colaboración especial de Sonia Distel y David Peral.