José María de Viana, ingeniero civil y expresidente de Hidrocapital, detalló que si bien las lluvias provocan que el agua de ríos y embalses que son la fuente primaria arrastren sedimentos, a ello se suma la falta de mantenimiento en las plantas de tratamiento y la falta de mano de obra calificada.
Afirmó que si bien el Acueducto Metropolitano, compuesto por los Sistemas Tuy I, II, III, IV y V, cuenta con embalses de muy buena calidad y muy poco intervenidos, el “agua cruda” o en sus condiciones naturales, no es potable, razón por la cual hay que tratarla.
Explicó que primero hay que clarificar el agua, para luego filtrarla y desinfectarla. Este último proceso se hace a través de la utilización de gas cloro, que elimina bacterias, hongos y virus presente en ella. Sin embargo, enfatizó que para que el proceso sea óptimo, el agua debe estar clara, ya que cuando hay “partículas de suspensión”, los patógenos se esconden en ellas.