Juan Bayén, su nombre real, fue Propietario de uno de los establecimientos más emblemáiticos de Barcelona.
Hace pocos días, este pasado martes, y de forma sorprendente, nos ha dejado para siempre. Su desaparición no viene exenta de polémica, de enigmas, contratos firmados, contratos verbales, y por encima de todo: dinero, dinero y mucho dinero. Con la colaboración de Patricia Castán, periodissta de El Periódico.