El pensamiento es un proceso cognitivo superior que permite interpretar, relacionar y transformar la información que recibimos del entorno y de nuestras propias experiencias. Desde la neuroeducación, pensar implica ir más allá de memorizar, ya que el cerebro construye activamente el conocimiento a partir de la experiencia. Según Ortiz Ocaña, pensar no es solo razonar de forma lógica, sino también sentir, valorar y decidir. Por eso, el pensamiento permite anticipar consecuencias, resolver problemas y adaptarse a la realidad.