Por regla y simple estadística, siempre hay por lo menos un cliente pesado que va a llegar a tu negocio. Tienes que estar preparado, ser paciente y atenderlo hasta que se sienta satisfecho. Si quieres evitar problemas, debes sentar las bases de tu negocio desde la negociación con tu futuro cliente, tener un contrato o unos términos y condiciones y no dejar nada en el aire.