El abuso verbal no deja moretones, golpes o cicatrices, pero puede ser igual de dañino para una persona, así que hay que poner el tema sobre la mesa, hablar claro y determinar qué se considera una simple discusión (que es lo más normal del mundo y seguramente nunca te vas a topar a un adulto que no haya tenido una) y cómo se diferencia de algo más tóxico, manipulador y destructivo.
Los conflictos y peleas son parte normal de todas las relaciones, se dan por la convivencia, los desacuerdos y por los errores de comunicación (hey, somos humanos después de todo), y también es normal que el enojo entre en juego y nos haga explotar contra la otra persona, pero hay un límite que, una vez que se cruza, la relación (y no solo hablamos de una relación de pareja) entra en territorio tóxico y es un gran foco rojo de que lo que está pasando ahí en realidad es una forma de abuso emocional.
De acuerdo con Psychology Today, el abuso verbal es una forma de mantener el control (un chantaje afectivo) y el poder sobre otra persona y las señales no siempre son claras, lo que hace que el abuso pueda esconderse detrás de la fachada de una discusión que simplemente se salió de control y se volvió un poco intensa. Patricia Evans, autora de The Verbally Abusive Relationship, incluso dice que hay distintas formas de abuso verbal que van desde esconder información hasta culpar constantemente a la otra persona de todos los problemas.