En esta prédica reflexionaremos sobre cómo Dios obra en medio del quebrantamiento. A través de la historia de Gedeón y el ejemplo de las vasijas de barro, descubriremos que los procesos difíciles no siempre significan el final, sino que muchas veces son el medio por el cual Dios revela su poder y su gloria. Porque cuando la vasija se rompe en las manos del Alfarero, la luz de Cristo puede brillar con mayor intensidad. Una palabra de esperanza para quienes han sido heridos, pero siguen siendo parte del propósito de Dios.