María Magdalena, la mujer de la que Jesús había expulsado siete demonios, es la primera en experimentar la resurrección, en ver a Cristo resucitado. Nuevamente vemos la predilección de Dios por quienes a los ojos del mundo son marginados -una mujer que había tenido siete demonios-, un Dios que ama estar cerca de los excluidos. Y no solo eso, sino que además, invita a María Magdalena a ser quien anuncie a los propios apóstoles el evento de la resurrección.
Dios nos llama a todos los cristianos a ser discípulos misioneros. Nos enseña que, aunque hayamos tenido dentro de nosotros varios demonios, quiere confiar en nosotros la propagación del evangelio.