El ministerio de Jesús siempre estuvo marcado por la oración, lo vemos orando en las montañas, a solas, buscando la dirección de Dios en todo lo que hacia, que sus discípulos al ver su exitoso ministerios le tienen que pedir: enséñanos a orar.
Luego el apóstol Santiago, escribiría en su epístola: la oración del justo obra eficazmente.
Hay un poder en la oración que Dios espera que descubramos.