¿Quién no ha soltado una lágrima, o esbozado una sonrisa al compás de las composiciones de Ennio? Quizás para el ciudadano común su nombre no suene mucho. Para los principiantes o intermedios aficionados al cine, su mención ya es una referencia ineludible a música hermosa. A La misión, Cinema Paradiso, Erase una vez en América o Malena. Los ocho más odiados, de la mano de Tarantino, fue casi su obra póstuma.