Dentro de las residencias de ancianos hay más mujeres que hombres trabajando.
En los hospitales, hay más enfermeras que enfermeros. En los supermercados hay más cajeras que cajeros. En las tareas de limpieza y empleos de hogar son más ellas que ellos. En definitiva, en primera línea contra el coronavirus ha habido más mujeres que hombres.
No obstante, cuando se trata de cobrar el paro ellos son más que ellas y encima ganan más.
El coronavirus es machista, como reflejan los datos del informe del sindicato UGT que nos presenta su técnica de igualdad, Miriam Montesdeoca.