La Iglesia, como administradora de los dones de la redención, distribuye y aplica con autoridad las gracias por la mediación que Jesucristo le ha concedido a través de las indulgencias.
La Iglesia, como administradora de los dones de la redención, distribuye y aplica con autoridad las gracias por la mediación que Jesucristo le ha concedido a través de las indulgencias.