Siempre que vengo a Guadix, venga con más o menos días, subo a las cuevas y hago la visita a la Virgen de Gracia. En su capilla, picada en el cerro, pequeñica, humilde, fresquita, recibimos una invitación al rezo, al silencio. El lema muy acertado, que circula por ahí, donde la tierra te abraza, se ajusta a lo que allí dentro se siente.
Ya fuera, espera la subida a un mirador cercano, donde se obtiene una magnífica panorámica que resume la paleta de color de Guadix, de su comarca, del Geoparque Granada.