Una mujer nunca se siente suficientemente deseada y apreciada. Quiere atención, pero demasiado a menudo él hombre es distraído e insensible. El rebelde es una de las grandes figuras de la fantasía femenina: cuando desea a una mujer, por breve que pueda ser ese momento, irá hasta el fin del mundo por ella. Puede ser infiel, deshonesto y amoral, pero eso no hace sino aumentar su atractivo. A diferencia del hombre decente normal, el rebelde es deliciosamente desenfrenado, esclavo de su amor por las mujeres. Está además él señuelo de su reputación: tantas mujeres han sucumbido a él que debe haber un motivo. Las palabras son la debilidad de una mujer, y él es un maestro del lenguaje seductor. Despierta el ansia reprimida de una mujer adaptando a ti la combinación de peligro y placer (Robert Greene)