EL RELATO DEL PEREGRINO

EL RELATO DEL PEREGRINO

By Compañía de Jesús Argentina-Uruguay [ARU]Religion & SpiritualityChristianity
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EL RELATO DEL PEREGRINO episodes

  • 13.- Conclusión

    Has recorrido los rincones del alma de Ignacio de Loyola. Él te contó su vida, sus peleas y sus resistencias interiores, sus extravíos y sus hallazgos, sus oscuridades más profundas y sus momentos de luz y claridad.

    2 min
  • 12.- San Ignacio en Roma. Los Ejercicios y las Constituciones

    Fui de Roma a Monte Casino y ahí, durante cuarenta días, le di "Ejercicio" a Doctor Ortiz. Durante ese tiempo tuve una "visión" de que el bachiller Hoces entraba al cielo, lo que me ocasionó una gran emoción y consolación. De Monte Casino llevé conmigo a Francisco de Estrada y volvimos a Roma, donde me ocupaba ayudando a las almas. Estábamos todavía en el campo y daba "Ejercicios Espirituales" a varias personas al mismo tiempo.

    4 min
  • 11.- San Ignacio y sus compañeros en Venecia

    Ya en Venecia, me ocupaba de dar los "Ejercicios". Las personas más importantes a las que les di los ejercicios fueron el maestro Pedro Contarini, el maestro Gaspar de Doctis, un español llamado Rozas y otro que le decían "El bachiller Hoces". El tal Hoces hizo los "Ejercicios" con notable devoción y al terminarlos, decidió seguir la vida que yo llevaba.

    4 min
  • 10.- Ignacio de regreso en Loyola

    Partí solo hacía mi tierra y llegando a la provincia de Guipúzcoa, dejé el camino corriente y tomé el del monte. En el camino me encontré con dos hombres armados que eran sirvientes de mi hermano, que, habiéndose enterado de mi viaje, me mandaba buscar. Se esforzaron mucho por llevarme a casa de mi hermano, pero no pudieron obligarme, y así me fui al hospital y después, a una hora conveniente, a pedir limosna por el pueblo.

    3 min
  • 9.- San Ignacio en París

    Partí a París, solo y a pie, llegando en el mes de febrero del año 1527 o 1528. Me instalé en una casa con algunos españoles, e iba a estudiar humanidades en Monteagudo. Estudiaba con los niños, según el orden y manera que tenían en París.

    7 min
  • 8.- San Ignacio en Salamanca

    En Salamanca me confesaba con un fraile de Santo Domingo en el convento de San Esteban; que me dijo un día que los padres de la casa querían hablar con nosotros. Y así el domingo llegué con Calixto. Después de comer, el Subprior, en ausencia del Prior, con el confesor, se fueron con nosotros a una capilla, y el Subprior, comenzó que sabía que andábamos predicando como los apóstoles, y que les gustaría saber más en detalle de esas cosas. Así comenzó a preguntar qué es lo que habíamos estudiado y que predicábamos.

    6 min
  • 7.- San Ignacio en Barcelona y Alcalá

    Llegado a Barcelona comuniqué a Isabel Roser mi inclinación de estudiar gramática. Yo tenía en Manresa un fraile, hombre muy espiritual, con el cual deseaba tratar para que me ayudase. Habiendo ido allá, me encontré con que el fraile había muerto, lo que me hizo volver a Barcelona, donde comencé a estudiar con harta diligencia. Pero una cosa me impedía concentrarme, y era que, cuando comenzaba a estudiar me venían muchos pensamientos de cosas espirituales que no podía avanzar. Aunque trataba de resistir, no podía desprenderme de ello.

    8 min
  • 6.- El regreso de Jerusalén

    Partimos al otro día y, llegados a Chipre, los peregrinos nos separamos en diversas naves. Había en el puerto tres o cuatro naves que iban a Venecia, viajé en un pequeño navío. Partimos y, a la tarde comenzó una tempestad, con lo que las naves se separaron unas de otras. El navío pequeño donde viajaba pasó por mucho peligro, pero al fin llegamos a tierra.

    6 min
  • 5.- Camino a Jerusalén

    Llegamos desde Barcelona hasta Gaeta en cinco días. En cuanto desembarqué, comencé a caminar hacia Roma. De los que venían en la nave, me acompañaron una madre con su hija y otro joven. Ellos me seguían porque también mendigaban. Llegamos a un caserío, hallamos soldados junto a él, los que nos dieron de comer y beber. Después nos separaron; la madre y la hija quedaron en un cuarto, y a mí con el joven nos mandaron a un establo.

    9 min
  • 4.- San Ignacio en Manresa

    En Manresa pedí limosna todos los días. No comía carne ni bebía vino, aunque me lo dieran, salvo los domingos. En otras épocas me había preocupado mucho de cuidar mi aspecto personal y mi cabello, por lo que decidí dejarlo así no más, sin peinarlo ni cortarlo, de la misma manera y por el mismo fin, dejé que me crecieran las uñas de pies y manos.

    16 min

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Basado en la autobiografía de San Ignacio de Loyola. Trabajo realizado en colaboración con la Dirección de Turismo de la Municipalidad de San Fe. Idea: Javier Rojas, SJ; Voz: Ignacio Pueyo; Texto: P.…