En una Gante invernal, el Inspector Elias Vander y la experta Lucía Maes descubren una serie de asesinatos estéticos cometidos por Julian Vane, un relojero caído en desgracia. Vane no solo mata, sino que "mejora" a sus víctimas integrando engranajes de latón en su anatomía para convertirlas en piezas de un reloj viviente. La persecución recorre Brujas, Amberes y Lovaina, culminando en el Palacio de Justicia de Bruselas. Allí, Vander detiene a Vane, pero queda marcado físicamente por un tatuaje de engranaje que lo vincula permanentemente al sistema del asesino.