La historia comienza con Elena Vancea, una experta paleógrafa que es atraída a las montañas de Rumanía por un fragmento de metal imposible. Allí descubre el Castillo de Vidraru, una estructura de obsidiana que no es una vivienda, sino la "piel" de una maquinaria antigua conocida como el "Motor del Mundo". Elena comprende que su linaje es la llave biológica para sintonizar este artefacto, que estabiliza la física de la Tierra. Al conectarse, su cuerpo empieza a transmutarse en un metal ceniciento, salvando al país de una onda de desintegración, pero convirtiéndose en la nueva guardiana de una tecnología que se alimenta de la información y la memoria.