La historia comienza en Necoclí, donde Elías se desprende de su identidad previa para convertirse en un número más del flujo migratorio. Tras un cruce violento por el Caribe, se enfrenta al bautismo de barro en Capurganá. Aquí, la selva deja de ser un concepto para volverse una entidad física que succiona las botas, la energía y la moral. El ascenso a la Loma de la Muerte marca el primer gran punto de quiebre, donde Elías debe elegir entre la empatía y la supervivencia pura, dejando atrás a quienes no pueden seguir el ritmo