La historia comienza con la dolorosa despedida de su hogar y el primer encuentro físico con el tren en Arriaga, Chiapas. Aquí, el relato describe la brutalidad del viaje: la lucha constante contra el sueño mortal (para no caer a las vías), la sed extrema que desdibuja la realidad y los asaltos de grupos criminales en los techos de los vagones. El tren no es solo un transporte, es un depredador que exige un tributo de sangre y miedo.