En un mundo donde la inmediatez domina las relaciones humanas, el rencor se mantiene como una emoción persistente y silenciosa. Surge tras una ofensa, una traición o una herida no resuelta, y puede instalarse en las personas durante años, moldeando su manera de ver a los demás y a sí mismas.
Nuestra psicóloga, Cristina Candón, nos da algunas claves para intentar dejar atrás esta emoción.