¡Ya no hay respeto! reclaman los ancianos venerables. Las mamás, los papás, las abuelitas, los tíos, los maestros, hasta algunos de nuestros amigos. Todos dicen que no sólo nosotros, sino la juventud de ahora es mucho peor que la de antes.
Según muchos, los irrespetuosos acabaremos con este planeta, lo destruiremos, no quedará piedra sobre piedra después de que tomemos el control económico y político de este lugar llamado tierra.