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He aquí el Rey soberano, poderoso y santo viniendo a arrasar con toda oposición y rebelión - demandando rendición absoluta.
Pero es un rey misericordioso y perdonador; benefactor como sólo él - no le sorprende la grandeza del hombre, ni su moralidad, ni sus "buenas intenciones", ni su pretensión de "potencial" - él sabe cómo es la humanidad, nos mira a todos por igual; corrompidos moralmente, muertos espiritualmente, miserables irremediablemente - y entonces ofrece sus condiciones de rendición: hacerle nuestro todo en todo; dejar todo intento de vivir sin él para vivir por él, con él, en él.
Sólo un necio rechaza tal ofrecimiento. Los que se saben perdidos y en bancarrota aprovecharán la oferta - éste Rey le da todo a los que no tienen nada; perdona todo, redime del todo y sacia a todo aquel que se postra ante él.
Si una ramera cabe en su reino, igual cabe un hipócrita, un mentiroso, un perverso, un corrupto o un maleante - ¡Cabemos todos! todos aquellos que en él crean, que se rindan a Su dominio y confíen en Su voz, todos sin excepción por Su sola misericordia y gracia tendrán vida, gozo y paz.
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
(Efe.2.12-13)
By samuel hernández clementeHe aquí el Rey soberano, poderoso y santo viniendo a arrasar con toda oposición y rebelión - demandando rendición absoluta.
Pero es un rey misericordioso y perdonador; benefactor como sólo él - no le sorprende la grandeza del hombre, ni su moralidad, ni sus "buenas intenciones", ni su pretensión de "potencial" - él sabe cómo es la humanidad, nos mira a todos por igual; corrompidos moralmente, muertos espiritualmente, miserables irremediablemente - y entonces ofrece sus condiciones de rendición: hacerle nuestro todo en todo; dejar todo intento de vivir sin él para vivir por él, con él, en él.
Sólo un necio rechaza tal ofrecimiento. Los que se saben perdidos y en bancarrota aprovecharán la oferta - éste Rey le da todo a los que no tienen nada; perdona todo, redime del todo y sacia a todo aquel que se postra ante él.
Si una ramera cabe en su reino, igual cabe un hipócrita, un mentiroso, un perverso, un corrupto o un maleante - ¡Cabemos todos! todos aquellos que en él crean, que se rindan a Su dominio y confíen en Su voz, todos sin excepción por Su sola misericordia y gracia tendrán vida, gozo y paz.
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
(Efe.2.12-13)