Israel tuvo grandes reyes, algunos de ellos muy buenos, otros muy malos; sin embargo, Dios siempre estuvo con ellos. El Señor ayudaba en gran manera a su pueblo de forma de que éste pudiera salir adelante, prosperar y establecerse en la tierra que él mismo les había entregado. Es por eso, que a pesar de que los gobernantes actuaran de una forma que desagradaba a Dios, Él siempre los cuidaba enviándoles advertencias y amonestándolos de muchas maneras. Algunas veces eran advertidos a través de profetas, otras se les amonestaba por medio del sumo sacerdote, en ocasiones la Palabra de Dios era dada por desconocidos, y aún El Señor utilizaba a las naciones paganas para entregarles un mensaje de advertencia o castigo.
LA BIBLIA COMO NUNCA ANTES LA HABIAS IMAGINADO