La historia comienza en el Banco Central Suizo, donde el inspector Marcus Thorne descubre que 400 toneladas de oro han sido reemplazadas por lingotes de tungsteno (que posee casi la misma densidad: 19.3 g/cm3). El robo fue ejecutado durante cinco años por "T", el antiguo mentor de Thorne, quien utilizó drones y "mulas" diplomáticas. El oro real no fue escondido, sino transformado en objetos cotidianos y componentes de satélites para ser sacado del país legalmente.