
Sign up to save your podcasts
Or


Reunión General l Marzo 21 de 2026
El Salmo 23 nos revela una verdad profunda: Dios no solo es poderoso, sino cercano. Se presenta como Jehová Rohi, el Señor nuestro Pastor, y más que una doctrina, este salmo describe una relación íntima entre Dios y nosotros.David declara: “El Señor es mi Pastor”, una afirmación que implica dependencia total. Porque si Él es nuestro Pastor, entonces reconocemos que somos como ovejas: necesitadas, vulnerables y dependientes.Las ovejas reflejan nuestra condición humana. Muchas veces estamos desorientados, seguimos a otros sin cuestionar, repetimos patrones dañinos y tomamos decisiones equivocadas aun sabiendo que nos afectan. También somos indefensos: no vemos con claridad el peligro a la distancia, no podemos protegernos por nosotros mismos y necesitamos estar en comunidad.Además, como las ovejas, hay momentos en los que caemos y no podemos levantarnos solos. Y aunque cargamos preocupaciones, no fuimos diseñados para llevar tanto peso. Necesitamos que el Pastor nos cuide, nos levante, nos guíe y nos libere de lo que nos daña.La buena noticia es que el Buen Pastor no abandona a sus ovejas. Él busca al que se pierde, restaura al herido, fortalece al débil y corrige al que se desvía. Su cuidado es constante, incluso en los momentos más oscuros.El verdadero problema no es que seamos ovejas… sino decidir quién está guiando nuestra vida. Porque solo cuando el Señor es nuestro Pastor podemos decir con confianza: nada me faltará.Preguntas de aplicación y reflexión:¿Quién o qué está guiando realmente mis decisiones hoy: Dios o algo más?¿En qué área de mi vida estoy actuando como una oveja desorientada que necesita la guía del Pastor?¿Estoy permitiendo que Dios me cuide, me corrija y me levante, o estoy intentando hacerlo todo por mi cuenta?
By Cenfol CGCReunión General l Marzo 21 de 2026
El Salmo 23 nos revela una verdad profunda: Dios no solo es poderoso, sino cercano. Se presenta como Jehová Rohi, el Señor nuestro Pastor, y más que una doctrina, este salmo describe una relación íntima entre Dios y nosotros.David declara: “El Señor es mi Pastor”, una afirmación que implica dependencia total. Porque si Él es nuestro Pastor, entonces reconocemos que somos como ovejas: necesitadas, vulnerables y dependientes.Las ovejas reflejan nuestra condición humana. Muchas veces estamos desorientados, seguimos a otros sin cuestionar, repetimos patrones dañinos y tomamos decisiones equivocadas aun sabiendo que nos afectan. También somos indefensos: no vemos con claridad el peligro a la distancia, no podemos protegernos por nosotros mismos y necesitamos estar en comunidad.Además, como las ovejas, hay momentos en los que caemos y no podemos levantarnos solos. Y aunque cargamos preocupaciones, no fuimos diseñados para llevar tanto peso. Necesitamos que el Pastor nos cuide, nos levante, nos guíe y nos libere de lo que nos daña.La buena noticia es que el Buen Pastor no abandona a sus ovejas. Él busca al que se pierde, restaura al herido, fortalece al débil y corrige al que se desvía. Su cuidado es constante, incluso en los momentos más oscuros.El verdadero problema no es que seamos ovejas… sino decidir quién está guiando nuestra vida. Porque solo cuando el Señor es nuestro Pastor podemos decir con confianza: nada me faltará.Preguntas de aplicación y reflexión:¿Quién o qué está guiando realmente mis decisiones hoy: Dios o algo más?¿En qué área de mi vida estoy actuando como una oveja desorientada que necesita la guía del Pastor?¿Estoy permitiendo que Dios me cuide, me corrija y me levante, o estoy intentando hacerlo todo por mi cuenta?